Mashhad, Irán. Miles de personas participaron en el funeral del ayatolá Alí Jameneí en la ciudad santa de Mashhad, donde fue sepultado tras una semana de ceremonias y homenajes organizados en distintas localidades de Irán e Irak. El sepelio marcó el cierre de un extenso período de duelo nacional por quien lideró la República Islámica durante 37 años.
La ceremonia se llevó a cabo en el santuario del imán Reza, uno de los lugares más sagrados del islam chiita y ciudad natal de Jameneí. Durante el recorrido, numerosos asistentes portaron banderas iraníes, retratos del fallecido líder y consignas de respaldo al régimen.
Las exequias incluyeron procesiones y actos religiosos en varias ciudades, en un esfuerzo de las autoridades iraníes por proyectar unidad nacional en medio de un complejo escenario regional y de crecientes tensiones internacionales.
El funeral también estuvo marcado por estrictas medidas de seguridad y por la ausencia pública del sucesor designado, Mojtaba Jameneí, cuya situación ha sido objeto de especulación desde la muerte del líder supremo.













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