París, Francia. La ciudad de París continúa ampliando su innovador sistema de refrigeración urbana, una infraestructura que utiliza el agua del río Sena para climatizar edificios cercanos y hacer frente al aumento de las temperaturas provocado por las olas de calor.
La red, considerada la más grande de Europa, supera actualmente los 120 kilómetros de tuberías subterráneas y abastece a numerosos edificios públicos y privados mediante un sistema de distribución de agua helada.
La directora general de Fraîcheur de Paris, Marie Carlo, explicó que el funcionamiento del sistema se basa en un circuito cerrado que transporta agua fría hasta los inmuebles conectados.
«Es una red cerrada de distribución de agua helada con 120 kilómetros de tuberías que abastecen a los edificios conectados. Cuando el agua llega al edificio, pasa por un intercambiador térmico que transfiere el frío al sistema de climatización del inmueble», señaló.
Este modelo permite reducir el consumo energético y las emisiones de gases de efecto invernadero en comparación con los sistemas tradicionales de aire acondicionado, convirtiéndose en una alternativa sostenible para afrontar los efectos del cambio climático.
Las autoridades parisinas prevén continuar la expansión de esta infraestructura en los próximos años, con el objetivo de conectar un mayor número de edificios y fortalecer la resiliencia de la ciudad frente a las temperaturas extremas.













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