Brasilia, Brasil.– Las tensiones diplomáticas de Brasil con Estados Unidos y Argentina aumentaron en las últimas horas, luego de una serie de medidas y declaraciones que elevaron el nivel de confrontación entre el gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva y sus principales socios regionales.
La administración del presidente estadounidense Donald Trump revocó la visa de la embajadora brasileña en Washington, María Luiza Ribeiro Viotti, una decisión que Brasil calificó como una acción política tras los desacuerdos surgidos por la imposición de nuevos aranceles a productos brasileños.
El gobierno de Lula denunció que las medidas adoptadas por Washington representan intentos de presión e interferencia en asuntos internos de Brasil, especialmente en un contexto marcado por la cercanía de las elecciones presidenciales previstas para octubre.
A la tensión con Estados Unidos se sumó la crisis con Argentina, luego de que Brasil decidiera reducir temporalmente su representación diplomática en Buenos Aires al nivel de encargado de negocios, tras nuevos comentarios del presidente argentino Javier Milei contra Lula.
El canciller brasileño, Mauro Vieira, afirmó que la decisión responde a lo que calificó como “reiterados insultos y agresiones” contra el mandatario brasileño y las instituciones democráticas del país.
Las relaciones entre Lula y Milei se han mantenido frías desde la llegada del líder ultraliberal argentino al poder en 2023. Ambos países, aunque son socios comerciales estratégicos dentro del Mercosur, no han celebrado una reunión bilateral entre sus presidentes.
Disputa por las elecciones brasileñas
Otro punto de tensión entre Brasil y Estados Unidos está relacionado con el sistema electoral brasileño. Brasilia negó visas a funcionarios estadounidenses que, según Lula, buscaban intervenir o investigar el sistema de urnas electrónicas del país.
El Departamento de Estado estadounidense rechazó esas acusaciones y aseguró que no existe intención de interferir en las elecciones brasileñas.
La disputa ocurre a pocos meses de los comicios en los que Lula buscará la reelección, mientras sectores vinculados a la oposición han cuestionado nuevamente la seguridad del sistema de votación electrónica.
La situación mantiene bajo presión las relaciones internacionales de Brasil, en momentos en que el gobierno de Lula enfrenta desafíos diplomáticos tanto con Washington como con Buenos Aires.













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