Washington, Estados Unidos. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, retiró oficialmente este jueves el emblemático avión presidencial Air Force One que sirvió a varias administraciones durante los últimos 35 años, marcando el fin de una era para una de las aeronaves más reconocidas del mundo.
El histórico Boeing 747-200B realizó su último vuelo presidencial durante la madrugada, cuando trasladó a Trump de regreso a Washington tras participar en la reciente cumbre del G7. La aeronave había estado en servicio desde la administración del expresidente George H. W. Bush, convirtiéndose en símbolo del poder ejecutivo estadounidense y en escenario de importantes momentos de la historia contemporánea.
La despedida fue confirmada por el director de Comunicaciones de la Casa Blanca, Steven Cheung, quien publicó una fotografía del avión acompañada del mensaje: “Bien hecho, buen y fiel siervo. El último viaje”.
A partir de este verano, Trump utilizará de manera temporal un Boeing 747 donado por la familia real de Catar, una decisión que ha generado intensos debates políticos y cuestionamientos éticos en Washington.
La Fuerza Aérea estadounidense informó que concluyó las pruebas y modificaciones de seguridad necesarias para adaptar la aeronave a las funciones presidenciales. El aparato fue remodelado en Texas y presenta un diseño exterior en rojo, blanco y azul, alejándose de los tradicionales colores azul celeste y blanco que durante décadas identificaron al Air Force One.
El Pentágono defendió la decisión argumentando que el costo de adecuación del avión catarí alcanzó aproximadamente 400 millones de dólares, una cifra considerablemente menor a los 5,600 millones proyectados para los dos nuevos aviones presidenciales que Boeing construye para el Gobierno estadounidense.
La utilización del avión donado busca cubrir el vacío generado por los constantes retrasos en la entrega de las nuevas aeronaves encargadas durante el primer mandato de Trump. Según estimaciones oficiales, estos aparatos podrían no estar listos antes de que concluya su segundo mandato en 2029.
Sin embargo, la medida ha sido objeto de críticas por parte de legisladores demócratas y sectores especializados en ética gubernamental, quienes consideran que aceptar una aeronave de lujo proveniente de un gobierno extranjero podría generar conflictos de interés y preocupaciones relacionadas con la seguridad nacional.
Trump ha defendido la iniciativa asegurando que representa un ahorro significativo para los contribuyentes estadounidenses. Además, adelantó que una vez finalice su mandato presidencial, el avión podría formar parte de su futura biblioteca presidencial en Miami como pieza de exhibición histórica.
Aunque todavía no se ha confirmado el primer viaje oficial de la nueva aeronave presidencial, medios estadounidenses especulan que podría estrenarse durante una visita al Monte Rushmore a principios de julio, en el marco de las actividades conmemorativas por el 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos.
















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