Santo Domingo. La reforma al Código Laboral volvió a entrar en una etapa de incertidumbre luego de que la Cámara de Diputados decidiera otorgar un nuevo plazo para reabrir el diálogo entre el Gobierno, los empresarios y los representantes de los trabajadores, una medida que ha generado críticas entre legisladores de distintas bancadas y reavivado el temor de que la iniciativa vuelva a estancarse en el Congreso Nacional.
La decisión fue anunciada por el presidente de la Cámara de Diputados, Alfredo Pacheco, quien informó que la comisión especial encargada de estudiar el proyecto dispondrá de más tiempo para continuar las consultas y buscar consensos sobre los puntos que aún generan diferencias.
Sin embargo, varios congresistas consideran que el proceso de discusión ya fue ampliamente agotado luego de meses de trabajo, reuniones técnicas y consultas con los principales sectores vinculados al mercado laboral dominicano.
El presidente de la Comisión de Trabajo de la Cámara de Diputados, Melido Mercedes, manifestó sorpresa por la decisión y recordó que la comisión escuchó a empresarios, sindicatos, representantes del Ministerio de Trabajo y expertos en derecho laboral antes de rendir un informe favorable con modificaciones.
Según explicó, tras el retorno del proyecto a comisión para analizar observaciones adicionales, únicamente restaban por conocerse y votarse entre cuatro y cinco artículos del texto.
“Se han agotado todos los mecanismos de consulta. Escuchamos a todos los sectores y cumplimos con el proceso legislativo correspondiente”, sostuvo el legislador.
Mercedes cuestionó además la necesidad de reabrir discusiones sobre temas que, según afirmó, ya cuentan con una posición definida por parte del Poder Ejecutivo, especialmente en lo relativo al régimen de cesantía laboral.
La preocupación principal entre varios congresistas radica en que el nuevo plazo de 30 días concedido a la Comisión Permanente de Trabajo coincide con la fase final de la actual legislatura, que concluye a finales de julio, reduciendo significativamente las posibilidades de que la reforma complete todo el trámite legislativo requerido antes del cierre de los trabajos congresuales.
Desde la oposición, el diputado de la Fuerza del Pueblo, Rafael Castillo, consideró que la reapertura del diálogo contradice los argumentos presentados anteriormente por el Gobierno, que había defendido la propuesta como el resultado de más de cien reuniones entre empleadores, trabajadores y autoridades.
A juicio del legislador, la nueva pausa refleja dificultades para alcanzar acuerdos definitivos en aspectos clave de la reforma y podría responder a presiones de sectores económicos interesados en modificar puntos sensibles de la legislación laboral.
Por su parte, la diputada Soraya Suárez defendió el trabajo realizado por la comisión y reiteró que una parte importante de los legisladores mantiene la posición de preservar los derechos adquiridos por los trabajadores, incluyendo la figura de la cesantía.
“La prioridad es lograr una reforma equilibrada que fortalezca la competitividad empresarial sin afectar las conquistas laborales alcanzadas por los trabajadores dominicanos”, expresó.
Mientras tanto, otros congresistas han advertido que el retraso en el conocimiento de la reforma laboral se suma a las demoras que también han afectado iniciativas como la modificación de la Ley de Seguridad Social, generando preocupación sobre la capacidad del Congreso para completar reformas estructurales consideradas prioritarias para el país.
Con el reloj legislativo avanzando y posiciones aún distantes en algunos puntos, el futuro de la reforma laboral permanece incierto, mientras empresarios, trabajadores y autoridades observan de cerca el desenlace de uno de los proyectos más debatidos de los últimos años.













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