La Junta Estatal de Educación de Texas aprobó una nueva lista de lecturas obligatorias para las escuelas públicas que incluye pasajes de la Biblia, una decisión que ha generado un amplio debate sobre el papel de la religión en la educación pública de Estados Unidos.
La medida fue aprobada por una votación de 9 a 5 y afectará a más de cinco millones de estudiantes del sistema escolar público. La implementación comenzará de forma escalonada a partir del año escolar 2030, iniciando con los niveles de educación primaria.
Además de obras clásicas de la literatura universal, el nuevo programa incorpora relatos y fragmentos del Antiguo y Nuevo Testamento como parte del contenido obligatorio. Los defensores de la iniciativa sostienen que estos textos poseen un importante valor histórico, cultural y literario, además de reflejar las raíces judeocristianas del país.
Sin embargo, organizaciones civiles, educadores y defensores de la libertad religiosa han cuestionado la decisión al considerar que podría vulnerar el principio constitucional de separación entre la Iglesia y el Estado. También argumentan que la medida privilegia una religión sobre otras en un sistema educativo financiado con fondos públicos.
La aprobación se suma a otras iniciativas impulsadas recientemente en Texas relacionadas con la presencia de símbolos y contenidos religiosos en las escuelas públicas, consolidando al estado como uno de los principales escenarios del debate nacional sobre la enseñanza de la religión en las aulas.
Se espera que la decisión continúe enfrentando desafíos legales y políticos antes de su entrada en vigor definitiva, mientras el tema sigue dividiendo opiniones dentro y fuera de Estados Unidos.













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